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Página 1 de 2 El mes pasado vimos que si sentimos el deseo de comenzar un negocio desde casa, primero debemos evaluar nuestros gustos y talentos, y luego hacer un estudio de las finanzas necesarias para comenzar ese tipo de trabajo. Debemos entender que el comenzar un negocio desde casa requiere algunos meses de estudio y dedicación para que no se nos olvide ningún detalle y la base donde construyamos nuestro trabajo sea una sólida.
Hoy veremos algunas ventajas y desventajas del trabajar desde casa. El propósito es el de evaluarnos y ver si nuestro temperamento y nuestras expectativas son afines con el trabajo desde el hogar. Comencemos...
Algunas ventajas
Tienes el horario que tú desees ya que tú eres la jefa y te organizas como quieres y puedes.
Puedes asistir a las actividades escolares y deportivas de tus niños sin que «la jefa te despida».
Tu autoestima va creciendo según superas retos y ves que cumples con lo que te propones.
Puedes diseñar tu negocio acorde con tus talentos y áreas fuertes. O sea, puedes escoger tu área favorita y enfocarte en ella.
Puedes vestir como quieras en tu oficina (mientras no tienes citas con clientes). Esto se traduce en menos gastos en ropa de oficina o ropa formal.
No necesitas llevar a los niños a la guardería todo el día y tienes la alegría de tenerles cerca mientras trabajas.
Tienes menos gastos de viajes (coche, autobús, gasolina, etc.).
Algunas desventajas
Eres responsable de todo, lo cual puede ser motivo de tensión para muchas personas.
Tienes que buscar y pagar tus propios seguros, impuestos, planes de retiro y vacaciones.
La soledad, el sentido de aislamiento puede ser muy pesado para algunas.
Habrá personas que no respeten o entiendan tus horarios porque «siempre está en la casa, así que puede atenderme». Toma tiempo el educar a los demás.
Al principio, los pagos son pocos y bajos hasta que se estabilice el flujo de negocio. Por eso, debes tener dinero ahorrado para comenzar con buen pie y superar estos meses.
Artículo
publicado en A Ti, Mujer y usado en Mujer de Hoy con permiso. © Lisania Meléndez-Rhoton
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