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Siempre había sido “la chica buena” – tenía éxito en la escuela, casi nunca me metía en líos, me llevaba bien con casi todo el mundo, e intentaba agradar a mis padres.

Los primeros años en la universidad fueron geniales y me lo pasé muy bien. Salía mucho con chicos y me gustaba la atención que recibía de ellos. Tenía diferentes grupos de amigos con quienes salía de marcha cada fin de semana. A pesar de las muchas fiestas, no dejaba de sacar buenas notas. Me sentía bien conmigo misma, estaba contenta y realmente sentía que hacía lo correcto.

En mi segundo curso de la universidad me hice amiga de un grupo de gente involucrada en una asociación cristiana y luego empecé a ir a un estudio bíblico. Todos eran muy buena gente y me gustaba pasar tiempo con ellos, aunque recuerdo que al principio pensaba que eran un poco fanáticos. Había algo diferente en ellos. Todos tomaban su fe muy en serio y los juzgué por su devoción a Dios.

Como he dicho, yo era una persona bastante buena, pero sabía que había cosas en mi vida con las que a lo mejor Dios no estaba de acuerdo, y no quería dejar estas cosas atrás. No quería que mis amigos pensaran que yo era una “mala cristiana”, así que no compartí toda mi vida con ellos porque creía que no pensarían tan bien de mí si me conocieran de verdad o si supieran algunas de las cosas que hacía o con las que luchaba.

Seguía yendo de fiesta y saliendo con muchos chicos. Pero después de más de un año empecé a cansarme. Sentía que la mayoría de mis relaciones no eran profundas ni significativas. Me parecía falso llevar una máscara con mis amigos cristianos. Salir con muchos chicos que solían estar interesados en una sola cosa no me hacía sentir querida o amada de la manera que deseaba. Despertarme muy tarde con resaca me hacía sentir que estaba malgastando el tiempo. Todas estas cosas no me llenaban ni me satisfacían.

Al pasar tiempo con mis amigos cristianos me parecía que tenían relaciones auténticas y me llamó mucho la atención. Se trataba de gente auténtica. No llevaban máscaras ni pretendían ser algo que no eran. Parecían estar verdaderamente satisfechos y contentos. Lo que era distinto de ellos era que tenían una relación personal con Jesucristo y por eso tenían relaciones genuinas el uno con el otro.

Me crié en una familia que iba a la iglesia y siempre supe que Dios me amaba, pero era un concepto nuevo que Dios me hubiese creado para tener una relación personal con él. Aunque amaba a Dios y tenía temor de él, siempre me había parecido casi inalcanzable y un poco impersonal.

Hasta ese momento, pensé que hacía lo correcto al intentar hacer lo que se esperaba de mí, pero nunca había sido consciente de que ser buena persona no era suficiente. A través de mis amigos, experimenté que Dios me amaba y me aceptaba por quien soy realmente. La única manera en la que podría conocer a Dios y agradarle verdaderamente era aceptar lo que Jesús había hecho por mí en la cruz, dándole acceso total a mi vida.

Me di cuenta de que tenía que tomar una decisión. Fue una lucha para mí. Había pasado mucho tiempo viviendo detrás de una máscara, haciendo cosas que sabía que no agradaban a Dios y aparentando ser alguien que tenía toda su vida en orden, cuando la realidad era diferente. Era difícil elegir entre vivir la vida que sólo me agradaba a mí o vivir de manera que agradara a Dios. Me preocupaba que si realmente le permitía entrar en mi vida, me quitaría muchas de las cosas que me gustaban y no podría pasarlo bien. Pensaba que permitir que Dios dirigiera mi vida significaba que tendría que seguir una lista de reglas estrictas, una idea que me asustaba.

Pero cuanto más aprendía de Dios y sobre cuánto me amaba, más deseaba conocerle y agradarle – no solamente quería saber cosas de él, sino conocerle. Me di cuenta de que sus intenciones hacia mí eran buenas y que podía confiar en él. Finalmente, decidí que aunque vivir de acuerdo a la manera de Dios no siempre es lo más fácil ni lo más popular, es lo que realmente puede satisfacer y valer la pena. Después de un largo periodo de lucha y resistencia, le pedí a Cristo que entrara en mi vida y le pedí que fuera él quien dirigiera mi vida.

Ha sido un proceso para mí, pero he aprendido lo bueno que es Dios. Se puede confiar en él, es cumplidor y busca lo mejor para mí. Él es quien dice ser y hace lo que dice que va a hacer. Él quiere que yo sea la persona que él espera y para lo que me ha creado y desea que viva una vida auténtica. Todavía lucho porque sigo intentando encontrar satisfacción haciendo las cosas “correctas” y me preocupo en cuanto a la opinión que otros tienen de mí, pero sé que encuentro la satisfacción verdadera en mi relación con Cristo y en elegir el camino de Dios.



  Comentarios

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Número de comentarios: 3                                                                                                         

dani dijo...

no es facil explicarlo pero si entendemos que creer significa confiar, o poner toda nuestra confianza en algo quizás los que no creen nos entiendan mejor.

Jesus es historico, no es solo historia. Si lees los evangelios como si fuera un relato historico que es lo que son te darías cuenta de que esta descrito de una manera que es cronica de una vida impactante y que a los que creen(confian) en esa persona, Jesus, en vez de los estereotipos que nos han metido la religion oficial, entenderiamos que es lo de una relación personal con el.

09.06.10 a las 21:04.                                                                                                              

Elisabeth dijo...

De eso nada chica, nadie le ha comido el coco a esta mujer. Al igual que ella yo tambien tome la mejor decision de mi vida cuando tenia 16 anos. Acepte a Jesus como mi Senor y Salvador y eso ha sido lo mejor que me pudo suceder. Creo en Dios, creo que el nos ama y desea darnos lo mejor. El es mi guia, mi consolador, mi ayudador y mi mejor amigo, y en cuanto a ti que piensas que a los cristianos, se nos ha comido el coco, te aconsejo que medites sobre lo que has dicho y pienses si tu vida es realmente feliz o es que te estas engañando a ti misma! Yo verdaderamente soy muy feliz con Dios!

13.12.08 a las 16:30.                                                                                                              

noemi dijo...

te han comido el coco, encuentrate contigo misma no con dios

22.10.08 a las 15:06.                                                                                                              

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